Seguramente, mi referencia es desde la mirada de un padre y
no desde mi lugar de fan, mucho menos desde la mirada objetiva de un
periodista.
Lo cierto es que Ale me llena de fascinación. Me fascina su
corta y contundente historia con la música. Me fascina su dedicación al estudio
del instrumento desde muy temprana edad. Me fascina su voluntad de trabajo, el
haber asumido dicha responsabilidad desde muy niña.
Mientras las hermanas jugaban al "Rock Band",
Alejandra celebraba entusiasta los logros obtenidos por sus consanguíneas.
Esperando su turno, claro está y cuando su turno llegó no lo dejó escapar. Se
hizo cargo de dicha oportunidad. "Éramos bebés", diría Daniela
Villarreal, Ale aún más. Es la primera fascinación.
Imaginen ustedes la carga. El peso simbólico que llevaba Alejandra en sus hombros a tan corta edad. El peso de ese bajo eléctrico que Ale cargaba. The Warning sonaba como banda, mientras Alejandra se iba perfeccionando en su instrumento. Segunda fascinación.
La tercera fascinación es más asombrosa que las dos primeras. A qué edad, ¿a los seis o siete años, tal vez?, Alejandra comienza a estudiar el bajo eléctrico desde una perspectiva jazzistica. Empieza a estudiar Jazz para aprender a dominar su instrumento musical.
Así, siendo niña y como jugando, Alejandra comienza a dominar el arte de la música desde estructuras musicales complejas. "Su mente es un metrónomo", dirían sus hermanas.
Recuerdo una imagen donde Alejandra está grabando su parte de bajo en el primer álbum, "XXI Century Blood", con muñequitos en la consola. O cuando Alejandra cae exhausta al suelo luego de un show, en un mediodía donde el sol rajaba la tierra.
O cuando logra pasar el estricto examen de la Berklee College of Music, con un coeficiente intelectual que sorprendió a eruditos de dicha casa de estudios, siendo la menor dentro del alumnado. Todo esto siendo niña. Alejandra se asemeja mucho al prodigio.
La historia de Alejandra Villarreal Vélez es fascinante y a
su vez muy reservada por ella y por quienes la rodean. Y pareciera que su
reserva se fue acrecentando a medida que fue creciendo en edad. De la misma
manera que fue acrecentando su dominio de la música y del instrumento.
Definitivamente, Alejandra me llena de fascinación. Porque apenas tiene 20 años y pareciera que hubiese recorrido una larga vida.
Una vida de alegría y sinsabores. Superando una por una las adversidades. Todas ellas personales y colectivas. Como lo había manifestado la misma Ale durante el TEDx del 2017 en la Universidad de Nevada.
Porque solo Alejandra sabe todo lo que ha tenido que pasar y superar durante su niñez y adolescencia. "Una vida poco normal que cualquier niña de su edad", había dejado entrever Alejandra Villarreal Vélez en el vídeoclip de los diez años de The Warning.
Tendría que cerrar esta nota, este escrito. Como cualquier nota de opinión dentro del género periodístico.
Pero con alegría quiero informarles que está historia para nada está cerrada. Alejandra Villarreal Vélez aun nos va a regalar más escritos, más lecturas, más videos, más historias fascinantes, como fascinante es esta joven mujer con su bajo eléctrico y con su The Warning.
Feliz cumpleaños, Alejandra. Feliz primeros 20 años y por muchos más.






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